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Vigilancia epidemiológica para detectar los mosquitos invasores de Euskadi

20 agosto 2021

Vigilancia epidemiológica para detectar los mosquitos invasores de Euskadi

  • Desde NEIKER trabajamos junto a las instituciones públicas en un programa para evaluar la expansión de especies invasoras como el mosquito tigre y poder poner en marcha medidas de control

La vigilancia activa para la detección de mosquitos invasores, como el mosquito tigre, suele centrarse en los puntos de entrada de puertos marítimos y aeropuertos, y también a lo largo de las redes de carreteras, como vías de dispersión.

En Euskadi, desde NEIKER trabajamos junto a las instituciones públicas en la vigilancia de mosquitos invasores desde el año 2013. El programa de vigilancia ha ido evolucionando año tras año, incrementando progresivamente el número de municipios muestreados, de tal manera que en 2021 se van a muestrear todos los municipios con más de 10.000 habitantes, entrando algunos de ellos por primera vez en la observación.

“El objetivo es evaluar la posible expansión de estos mosquitos, incluyendo municipios que no se habían estudiado hasta la fecha, y muestreando en zonas tanto urbanas como periurbanas. Buscamos entornos propicios para descartar o confirmar la presencia de mosquitos exóticos invasores y, en caso positivo, informar a las autoridades competentes para poner en marcha medidas de control”, explican Ana García y Jesús Barandika, investigadores del Departamento de Sanidad Animal de NEIKER.

Mosquitos transmisores de virus

Una de las especies de mosquitos invasores incluidas en el programa de vigilancia es el mosquito tigre (Aedes albopictus). Se trata de un mosquito procedente del sudeste asiático, donde protagoniza un importante papel en la transmisión de dengue, y cuya presencia se detectó por primera vez en Euskadi en el municipio de Irún (Gipuzkoa) en 2014.

“Desde entonces, y conforme se ha aumentado el esfuerzo muestral, año tras año se ha ido detectando su presencia en varios municipios de Gipuzkoa y Bizkaia, y de forma puntual, en Araba”, añade la investigadora.

Además, este mosquito se asocia también a la transmisión de otras virosis como el virus Chikungunya o el Zika.

“Se ha expandido a amplias zonas del mundo, principalmente mediante el transporte pasivo de sus huevos, o larvas, a través del tráfico de mercancías (neumáticos…), adaptándose perfectamente a los climas templados. Sus huevos pueden sobrevivir y permanecer viables durante meses en ausencia de agua, pudiendo resistir temperaturas de -4ºC.”, precisa Ana García.

La vigilancia continua de esta especie de mosquito, que se alimenta principalmente de la sangre de personas, ha dado a los investigadores de NEIKER información sobre sus lugares de cría.

“El mosquito tigre cría en pequeños volúmenes de agua, por lo que es de máximo interés controlar y/o eliminar los puntos de agua (bidones, neumáticos, envases, alcantarillas, etc.) tanto en los lugares públicos como en las propiedades privadas, ya que, en ocasiones, en estas últimas suelen encontrarse los focos de reproducción de estos mosquitos”, asegura Jesús Barandika.

Así, en algunos casos, la detección de este y de otros mosquitos exóticos invasores posibles transmisores de enfermedades infecciosas, como el dengue, Chikungunya o el zika, las realiza la propia ciudadanía, a través de plataformas ciudadanas, como Mosquito alert.

Nuevas especies exóticas

Pero el mosquito tigre no es la única especie de mosquito invasor que controla el programa de vigilancia de NEIKER. En el año 2020 se detectó en los tres Territorios Históricos de Euskadi otra especie de mosquito exótico invasor, procedente también de países asiáticos.

Se la conoce como “mosquito asiático de los arbustos” (Aedes japonicus) y su presencia fue confirmada por primera vez en Asturias, a través de la plataforma ciudadana Mosquito Alert en 2018. En 2019 de detectó en Cantabria. Al igual que el mosquito tigre, Aedes japonicus también muestra una capacidad invasora relevante, adaptándose bien en nichos ecológicos diferentes y, al parecer, en zonas de clima más frío.

“En la naturaleza, se reproduce en agujeros de árboles y en cualquier otra oquedad que retenga pequeños acúmulos de agua, si bien también utiliza contenedores artificiales, especialmente neumáticos usados y contenedores más grandes, como los bebederos de ganado”, explica Jesús Barandika.

Sin embargo, esta especie de mosquito no se considera de alto riesgo como vector de agentes patógenos y se alimenta ocasionalmente de la sangre de personas, especialmente en zonas de abundante vegetación o áreas boscosas.

“Algunos estudios de laboratorio han demostrado que puede ser buen transmisor de algunos virus, como el virus del Nilo Occidental, pero hasta la fecha no se han confirmado casos de transmisión natural de virosis a humanos”, concluye Ana García.

El programa de vigilancia de mosquitos invasores está coordinado por la Dirección de Salud Pública de la Consejería de Salud del Gobierno Vasco, y,  además de Salud Pública, cuenta con la participación de los principales ayuntamientos vascos y el Departamento de Sanidad Animal de NEIKER, que dispone de la cofinanciación del programa “Vigilancia Entomológica en aeropuertos y puertos frente a vectores importados de enfermedades infecciosas exóticas, y vigilancia de potenciales vectores autóctonos de dichas enfermedades” de la Dirección General de Salud Pública, Calidad e Innovación del Gobierno de España.