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Analizar el origen del agua de la vid como base para afrontar el cambio climático en la viticultura
26 mayo 2026- NEIKER participa en el proyecto europeo IsWINE, que analiza las estrategias de absorción hídrica de las raíces de la vid para proporcionar al sector vitícola herramientas de manejo del suelo que aseguren la producción en condiciones de sequía
¿De dónde obtienen el agua las raíces de una vid cuando el suelo comienza a secarse? Dar respuesta a esta cuestión es el eje central del proyecto europeo IsWINE, en el que participa el centro tecnológico NEIKER, y que tiene como objetivo identificar las estrategias de supervivencia del viñedo ante lluvias cada vez más impredecibles. El objetivo es aportar al sector herramientas de precisión que permitan mejorar el manejo del suelo y asegurar la producción en condiciones de estrés hídrico.
En este escenario, la investigación se enfoca en analizar los mecanismos de absorción y uso de agua por parte de la vid, con el fin de determinar qué prácticas de manejo del suelo son más eficaces para preservar la humedad en un entorno con precipitaciones cada vez más irregulares. Este conocimiento resulta esencial para la adaptación de la viticultura en regiones de clima mediterráneo, como Rioja Alavesa, a los desafíos del cambio climático, al permitir comprender con mayor detalle los procesos que ocurren bajo la superficie del suelo.
Esta aproximación se basa en el uso de técnicas como el análisis de isótopos estables, que actúan como identificadores naturales del agua permitiendo diferenciar su origen en función de si procede de la lluvia, de la humedad retenida en las distintas capas del suelo o, si se utiliza, del riego.
“La identificación de estas señales nos permite conocer de dónde obtiene el agua la vid y cómo cambia su estrategia cuando el recurso hídrico disminuye”, señala Itxaso Ruiz, investigadora del Departamento de Producción y Protección Vegetal de NEIKER.
A través de esta trazabilidad, el proyecto busca generar conocimiento que permita diseñar estrategias de manejo del suelo orientadas a aumentar la resiliencia de los cultivos frente a la sequía, priorizando la conservación del agua en el suelo y reduciendo la dependencia del riego.
Conocimiento Euskadi-Nueva Zelanda
La búsqueda de soluciones de manejo más eficientes ha llevado a NEIKER a contrastar sus enfoques con los de otras regiones vitivinícolas, como Nueva Zelanda, considerado un referente en gestión hídrica y donde la investigadora Itxaso Ruiz ha realizado una estancia en el marco del proyecto.
A pesar de contar con un clima oceánico y una mayor disponibilidad de agua que Rioja Alavesa, la viticultura neozelandesa mantiene un enfoque de gestión de viñedo orientado a la sostenibilidad y al uso eficiente de los recursos hídricos.
De esta estancia destaca especialmente la integración entre la investigación científica y la práctica vitivinícola, una conexión muy estrecha entre el conocimiento técnico y la toma de decisiones en campo. “Este modelo de transferencia de conocimiento es el que se busca reforzar, mediante el uso de tecnologías que ponen la información al servicio de la toma de decisiones en el viñedo”, apunta Ruiz.
Viticultura de precisión
Bajo este enfoque, IsWINE se enmarca en la viticultura de precisión como una herramienta de apoyo que aporta datos para la gestión del cultivo. El proyecto plantea que el avance tecnológico no sustituye el criterio profesional, sino que lo complementa, dotando a las personas responsables del viñedo de información objetiva para optimizar el uso del agua.
A largo plazo, estas investigaciones aspiran a impulsar la transformación del paisaje vitivinícola hacia un modelo más resiliente con mayor capacidad de regulación hídrica, una mayor conservación del suelo y un incremento de la biodiversidad. “El fin es asegurar el equilibrio ecosistémico y productivo, así como preservar el valor cultural de los viñedos frente a los retos climáticos”, concluye la investigadora.




