NOTICIA
Polinizadores y cubiertas vegetales como aliados para impulsar la sostenibilidad de los manzanales
2 junio 2026- NEIKER desarrolla en la finca experimental de Otalarrea (Gipuzkoa) un ensayo que analiza el papel de la biodiversidad en el manejo del cultivo de manzana mediante cambios en las prácticas agronómicas
Producir de forma más eficiente y sostenible es el mantra que guía en la actualidad al sector agrícola, que busca integrar la protección del entorno como un factor de competitividad capaz de garantizar la rentabilidad de las explotaciones a largo plazo. En este contexto, la biodiversidad emerge como una herramienta esencial para avanzar hacia modelos productivos más resilientes.
Con este objetivo, el centro tecnológico NEIKER lidera el proyecto europeo POLITA, en cuyo marco se desarrolla un ensayo en la finca de titularidad foral Otalarrea (Villabona, Gipuzkoa). Esta iniciativa, que cuenta con la colaboración de la Diputación Foral de Gipuzkoa y el apoyo de FRUITEL, busca demostrar que la interacción entre plantas y artrópodos —la denominada biodiversidad funcional— permite obtener cultivos de manzana más productivos y resilientes.
Para ello, se centra en introducir cambios en el manejo habitual del cultivo para favorecer el equilibrio del ecosistema. Uno de los más relevantes es la reducción de la frecuencia de las siegas, pasando de las cinco intervenciones habituales a solo dos al año. El objetivo de esta medida es favorecer el desarrollo de cubiertas vegetales más diversas y complejas que sirvan de refugio y alimento para artrópodos beneficiosos.
Esta apuesta por fomentar prácticas agroecológicas permite que la vegetación propia de la zona recupere su espacio, evitando la necesidad de sembrar especies externas. “A diferencia de las estrategias basadas en la siembra de semillas comerciales, a través de este ensayo apostamos por la flora espontánea del terreno, ya que las plantas autóctonas están adaptadas al clima local y sincronizadas con los ciclos de los polinizadores de la zona, lo que reduce costes y mejora la sostenibilidad del manzanal”, explica Isabel Albizu, investigadora de NEIKER.

Beneficios para el cultivo y el fruto
El desarrollo de estas cubiertas naturales más diversas tiene un impacto directo sobre la biodiversidad funcional del manzanal. Por un lado, se incrementa la presencia de polinizadores como abejas silvestres y otros insectos, cuya actividad mejora el cuajado, el tamaño y la calidad de las manzanas. Por otro lado, se favorece la fauna auxiliar, formada por depredadores naturales que contribuyen al control biológico de plagas, reduciendo la necesidad de tratamientos fitosanitarios y promoviendo un manejo más sostenible del cultivo.
El proyecto ensaya también el uso de sensores bioacústicos, una tecnología que permite monitorizar la actividad de los insectos de forma no invasiva, sin alterar su comportamiento natural. Esta herramienta complementa los métodos tradicionales de muestreo y aporta una visión más precisa de la dinámica del ecosistema.
Además de los efectos directos sobre el cultivo, el ensayo incorpora una línea de investigación innovadora centrada en el papel de los polinizadores como vectores de microbiota beneficiosa. “Al desplazarse entre plantas y frutos, estos organismos pueden transferir levaduras y bacterias que colonizan la superficie de las manzanas y participan en los procesos de fermentación”, señala Albizu.
Este fenómeno resulta especialmente relevante en la producción de sidra, ya que esta microbiota natural podría influir en el perfil aromático, la complejidad sensorial y la tipicidad del producto final, abriendo nuevas vías de estudio en la calidad del fruto.

Un modelo más rentable y transferible
Más allá de su impacto ambiental, este modelo de manejo presenta también ventajas económicas para el sector. La reducción de las labores mecánicas disminuye los costes asociados al uso de maquinaria, mientras que el refuerzo del control biológico natural puede contribuir a reducir la dependencia de insumos externos.
El trabajo desarrollado en la finca experimental Otalarrea se alinea con el objetivo de NEIKER de generar conocimiento científico aplicado que permita validar nuevas estrategias basadas en la biodiversidad funcional y facilitar su transferencia a profesionales productores. A largo plazo, esta línea de investigación busca contribuir al desarrollo de sistemas agrícolas más sostenibles, competitivos y adaptados a los retos del cambio climático.




