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El uso de cubiertas vegetales en viñedos, apuesta de futuro para frenar la erosión de los suelos frente a los efectos del cambio climático

6 julio 2022

El uso de cubiertas vegetales en viñedos, apuesta de futuro para frenar la erosión de los suelos frente a los efectos del cambio climático 

  • Según un estudio realizado por NEIKER en las Bodegas Maisulan de Elvillar (Álava), el uso de cubiertas vegetales reduce hasta 8 veces la erosión de los suelos en viñedos ubicados en pendiente
  • Este trabajo se enmarca en el proyecto europeo MONTCLIMA, que analiza cómo hacer frente a los riesgos del cambio climático en las zonas de montaña del sudoeste europeo
  • Los resultados de esta investigación se presentaron ayer en Bilbao durante el cuarto seminario transnacional sobre “Estrategias para la protección del suelo frente a los impactos del cambio climático”

El uso de cubiertas vegetales espontáneas, que crecen de manera natural, reduce hasta 8 veces más la erosión de los suelos frente al laboreo tradicional en viñedos de Rioja Alavesa. Así lo ha demostrado el centro tecnológico NEIKER, miembro de Basque Research and Technology Alliance (BRTA) a través de un estudio realizado en colaboración con las Bodegas Maisulan de Elvillar (Álava).

Durante la investigación, “hemos comprobado que el uso de cubiertas en viñedos reduce la erosión del suelo a 2,1 toneladas por hectárea de tierra al año, frente a las casi 17,9 toneladas que se erosionan mediante el manejo con laboreo tradicional, evitando así una pérdida de 15,8 toneladas de suelo por hectárea al año”, explica Olatz Unamunzaga, responsable del Departamento de Conservación de Recursos Naturales de NEIKER. Estos datos corresponden al periodo comprendido entre abril de 2020 cuando comenzaron los trabajos y abril de este año.

Los resultados de esta investigación se presentaron ayer en Bilbao durante el cuarto seminario transnacional “Estrategias para la protección del suelo frente a los impactos del cambio climático: riesgo de erosión y secuestro de carbono”. Este encuentro, con clara vocación internacional, ha sido organizado por NEIKER en el marco del proyecto europeo MONTCLIMA, que se encarga de buscar prácticas de manejo sostenibles para hacer frente a los efectos del cambio climático en zonas de montaña. Este proyecto de cooperación, financiado por la Unión Europea a través del programa Interreg SUDOE, está integrado por 9 socios procedentes de España, Francia, Andorra y Portugal que trabajan en distintas estrategias -como la realizada por el centro tecnológico en Rioja Alavesa- para proteger los suelos frente a los impactos del cambio climático.

El seminario forma parte de una serie de encuentros de transferencia dedicados a la mejora de la prevención y gestión de los cuatro riesgos naturales objetos de estudio del proyecto: erosión, incendios, inundaciones y sequías.

Así, durante el evento, además de presentarse los resultados obtenidos fruto de la investigación de NEIKER, se pusieron en común los resultados de las investigaciones desarrolladas por los socios franceses en medidas para evitar la erosión tras un incendio, o los efectos de revegetación para limitar la movilización de materiales sólidos a cargo de los partners de Andorra, entre otras.

¿Por qué los viñedos?

El cultivo de vid para vino es uno de los cultivos agrícolas más representativos de Euskadi, tanto por su importancia en superficie como por su peso económico. Además de la zona de producción de las diferentes Denominaciones de Origen de Txakoli (en Gipuzkoa, Bizkaia y Araba), que en conjunto suman alrededor de 1.000 hectáreas, la mayor masa vitícola se concentra en Rioja Alavesa, en el sur de Álava, con cerca de 13.000 hectáreas de viñedos.

La zona de Rioja Alavesa tiene una climatología más cercana a la mediterránea y aunque su acumulación de precipitaciones es mucho menor que en la cornisa cantábrica (400-600 milímetros por metro cuadrado al año en Rioja Alavesa, frente a la horquilla de 1.000-1.600 en la zona de txakoli), la gestión habitual de laboreo del terreno del viñedo de dejar el suelo desnudo favorece los procesos de erosión.

En esta región del sur de Álava, el viñedo representa el 80% de la superficie agrícola útil, de la que más de un 40% tiene una pendiente media superior al 10%, límite a partir del cual aumenta sensiblemente la erosión. Por lo tanto, más de 5.000 hectáreas de la superficie de viñedo de Rioja Alavesa está en riesgo de erosión, y más aún si se suman los fenómenos meteorológicos extremos (tormentas, granizo, calor extremo y frío, etc.) que previsiblemente traerá consigo el cambio climático.

Para llevar a cabo el estudio, hemos contado con el apoyo de Bodegas Maisulan, situada en Elvillar (Álava), que gestiona sus viñedos en producción ecológica. El ensayo se ha realizado durante dos años en un viñedo de variedad Graciano y con una pendiente entre el 10%-20%. En esta parcela piloto hemos comparado los manejos de laboreo convencional en la zona frente a un manejo mediante cubierta vegetal espontánea en el viñedo. Esto, tal y como ha puesto de relieve la investigadora de NEIKER, “implica no labrar y permitir que las hierbas propias del terreno vayan colonizando la calle entre las líneas de cepas, controlando su altura mediante 1-3 pases de siega al año, siempre tratando de afectar lo menos posible a la superficie del terreno”.

El suelo, recurso fundamental para la vida

No es casualidad que la protección del suelo se esté convirtiendo en los últimos años en un elemento central en la agenda mundial sobre medio ambiente. Se trata de un recurso fundamental para la vida en el planeta que, sin embargo, no es fácilmente renovable ya que un centímetro de suelo puede tardar cientos de años en formarse, pero puede perderse en una sola tormenta.

Además, actividades humanas como el uso intensivo de la tierra, la producción, ciertos modelos de consumo y la urbanización se están viendo agravadas por los efectos del cambio climático. Se estima que para 2050, entre 500 y 700 millones de personas en el mundo serán obligadas a migrar por la combinación de la degradación de la tierra y los efectos del cambio climático. Trabajar en estrategias para frenar los efectos del cambio climático en los suelos y garantizar su protección es hoy en día una prioridad para la Unión Europea, como lo demuestran los proyectos como MONTCLIMA.

 El proyecto MONTCLIMA para la protección de suelos frente al cambio climático tiene una duración prevista de 42 meses y está integrado por 9 socios: el Consorcio de la Comunidad de Trabajo de los Pirineos (CTP) que actúa de coordinador, el Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales (CREAF), NEIKER, la Fundación Centro de Servicios y Promoción Forestal y de su Industria de Castilla y León (CESEFOR), el Instituto Politécnico de Bragança (IPB), la Office National des forêsts (ONF), FORESPIR, el Centre d´Estudes et d´Expertise sur les Risques, l´Environment, la Mobilité et l´Aménagement (CEREMA) y la Comunidade Intermunicipal da Região de Leiria (CIMRL). A través de esta cooperación se desarrollará el primer marco estratégico transnacional de prevención y gestión de riesgos naturales en zonas de montaña para el territorio SUDOE

Dotado con 1.401.811 euros, ha sido cofinanciado al 75% por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) a través del Programa Interreg SUDOE, que tiene como objetivo apoyar el desarrollo regional en el sudoeste de Europa, financiando proyectos transnacionales a través del Fondo FEDER.

Más información: montclima.eu

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