NOTICIA
NEIKER reúne a especialistas internacionales para impulsar la gestión preventiva de la sanidad forestal
9 octubre 2026
- El centro tecnológico ha acogido en su sede de Vitoria-Gasteiz varias jornadas para abordar la vigilancia de las enfermedades forestales y las herramientas para mejorar su detección y seguimiento
- Los encuentros ha reunido a especialistas de Europa, Nueva Zelanda, Australia, Estados Unidos y Sudáfrica para compartir experiencias sobre los problemas sanitarios que afectan a los bosques en diferentes territorios
- La iniciativa se ha celebrado en el marco de las iniciativas SANA SILVA, Pre-emptive Biosecurity y CATALYST, que promueven la cooperación en materia de sanidad forestal
Mantener la salud de los bosques requiere conocer cómo evolucionan las enfermedades que afectan a las masas forestales y qué condiciones pueden favorecer su desarrollo. La banda roja y la banda marrón son dos de los problemas sanitarios que afectan a los pinos y pueden provocar la pérdida de hojas, reducir su crecimiento y debilitar los árboles. A esta situación se suma el cambio climático, que está modificando las condiciones ambientales y puede favorecer la aparición y expansión de plagas y enfermedades. Mejorar la vigilancia y la capacidad para detectar estos cambios permite anticiparse a posibles situaciones de riesgo.
Con este contexto como telón de fondo, el centro tecnológico NEIKER, entidad dependiente del Departamento de Alimentación, Desarrollo Rural, Agricultura y Pesca del Gobierno Vasco, ha reunido esta semana en su sede de Arkaute (Vitoria-Gasteiz) a especialistas de diferentes países para compartir conocimiento y experiencias sobre sanidad forestal. Durante la jornada se ha abordado la situación de enfermedades presentes en diferentes territorios, los sistemas de vigilancia y detección y las herramientas que pueden contribuir a anticiparse a nuevas amenazas.
Los encuentros se han celebrado en el marco de tres iniciativas complementarias que cuentan con la participación del centro: SANA SILVA, centrada en reforzar la cooperación y la vigilancia sanitaria en el espacio pirenaico; Pre-emptive Biosecurity, que trabaja en la preparación frente a amenazas antes de que lleguen o se establezcan en nuevos territorios; y CATALYST, orientada al desarrollo de nuevas herramientas para la detección y seguimiento de patógenos forestales.
Las jornadas se organizan en el marco de BITEK, la nueva unidad mixta de I+D+i forestal impulsada por HAZI y NEIKER para acercar la investigación a las necesidades reales del sector forestal. BITEK orienta el conocimiento científico y la experiencia aplicada hacia retos como la sanidad forestal, la mejora genética y la adaptación de los bosques al cambio climático, promoviendo la colaboración entre el ámbito de la investigación y los distintos agentes del sector para generar soluciones que contribuyan a una gestión forestal más sostenible y resiliente.
Cooperación para una mayor vigilancia
Los problemas de sanidad forestal pueden afectar a diferentes territorios y su evolución en una zona puede aportar información útil para otras regiones que afrontan el mismo problema o que podrían hacerlo en el futuro. SANA SILVA parte de esta necesidad de cooperación y conecta el trabajo desarrollado en las distintas zonas del espacio pirenaico para compartir conocimiento y mejorar las herramientas de vigilancia y gestión.
En este marco, los trabajos desarrollados en el ámbito de la iniciativa permiten estudiar la distribución y evolución de los patógenos forestales en diferentes territorios y comparar las situaciones que se dan en cada zona. Esta información contribuye a generar una base común de conocimiento y a mejorar la vigilancia de los problemas de sanidad forestal.
En Euskadi, uno de los patógenos objeto de estudio es Lecanosticta acicola, hongo asociado a la banda marrón. NEIKER ha desarrollado junto con CIBERESP-Centro Nacional de Epidemiología del Instituto de Salud Carlos III un modelo de dispersión de sus esporas bajo diferentes escenarios de cambio climático. Esta herramienta permite analizar el riesgo asociado a distintas condiciones ambientales y aporta información para identificar los periodos y zonas en los que puede ser necesario reforzar la vigilancia.
Anticiparse a nuevas amenazas
La vigilancia también permite prepararse ante enfermedades que todavía no están presentes en un territorio. Esta es la perspectiva que incorpora Pre-emptive Biosecurity, una iniciativa que trabaja para conocer la respuesta de los bosques ante posibles amenazas antes de que estas lleguen a establecerse.
“El estudio permite conocer la respuesta de diferentes materiales genéticos ante una amenaza sanitaria y aportar información para la preparación de futuras estrategias de vigilancia y gestión, así como la percepción de los propietarios y la industria sobre la enfermedad y sus tratamientos”, ha señalado Eugenia Iturritxa investigadora del Departamento de Ciencias Forestales de NEIKER.
Este intercambio conecta la experiencia de territorios que afrontan situaciones sanitarias diferentes: Euskadi aporta su conocimiento sobre el estudio y seguimiento de Lecanosticta acicola, mientras que Nueva Zelanda y Australia comparten su experiencia en bioseguridad y vigilancia frente a organismos que todavía no están establecidos en sus territorios.
Esta colaboración también se extiende al desarrollo de nuevas herramientas de detección. En concreto, en el marco del proyecto CATALYST se trabaja en tecnologías como el diagnóstico molecular, la vigilancia genómica y los biosensores, que pueden contribuir a identificar antes la presencia de patógenos y mejorar su seguimiento.
El objetivo de estos trabajos es trasladar el conocimiento generado a la gestión de los bosques. “La información sobre la presencia y distribución de los patógenos y sobre las condiciones que favorecen su desarrollo se utiliza para determinar dónde reforzar la vigilancia, cuándo intensificar el seguimiento y dónde concentrar las medidas de prevención”, ha concluido Iturritxa.
En este proceso participan centros de investigación, administraciones y agentes vinculados al sector forestal, cuya colaboración permite incorporar las necesidades de los territorios a las distintas líneas de investigación y trasladar sus resultados a las herramientas de vigilancia y gestión.

