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Cultivos alternativos para mejorar la rentabilidad y la salud del suelo en Euskadi
14 abril 2026- NEIKER evalúa la viabilidad de introducir especies poco habituales en el terreno para ofrecer una salida comercial al sector y beneficios ambientales a largo plazo
El sector agrícola se encuentra en un proceso de adaptación hacia un nuevo modelo productivo. Este cambio, condicionado por el cambio climático, la demanda de la sociedad y las directrices de la actual Política Agraria Común (PAC), normativa que incentiva prácticas como la rotación de cultivos para mejorar la salud del suelo y, por lo tanto, proteger el terreno.
Bajo esta premisa, NEIKER investiga el potencial de cultivos alternativos, poco habituales en los esquemas tradicionales de la zona, para ofrecer una salida comercial al sector y beneficios ambientales a largo plazo. Esta apuesta responde a que el abanico de cultivos en Euskadi es muy limitado y el margen bruto en los productos tradicionales es cada vez más escaso debido a unos costes de producción difíciles de rebajar.
“Introducir variedades como la cebolla o la soja en las rotaciones habituales es una decisión estratégica; permite diversificar la oferta y, además, garantiza un suelo más sostenible, ya que tras años cultivando las mismas especies, el terreno tiende a agotarse y a acumular patógenos”, explica Roberto Ruíz de Arcaute, investigador del Departamento de Producción y Protección Vegetal de NEIKER. El cambio de cultivo permite romper el ciclo de vida de estas enfermedades, facilitando la recuperación de la fertilidad de la tierra de manera natural y reduciendo la necesidad de insumos químicos.
La viabilidad de la cebolla
Bajo este enfoque de diversificación, NEIKER ha desarrollado una investigación en su finca experimental de «La Ilarra», en el municipio alavés de Gauna, centrada en analizar la viabilidad técnica del cultivo de la cebolla. En el estudio se ha evaluado el comportamiento de cinco variedades de cebolla – Stingrain, Valero, Legend, Joaquin y Citation- para definir sus necesidades de manejo en el entorno local.
“Este tipo de pruebas a pie de campo son esenciales para reducir la incertidumbre del profesional agrario, proporcionando información real sobre las necesidades de cada planta antes de que decidan apostar por ellas a gran escala”, apunta el investigador.
Durante este seguimiento se ha determinado que este cultivo demanda una gestión precisa del riego, especialmente en agosto, cuando las temperaturas máximas medias rozan los 29ºC, demostrando que, con una estrategia de fertilización equilibrada y protección fitosanitaria integrada, la cebolla es un cultivo plenamente apto para la Llanada Alavesa.
Asimismo, la evaluación del cultivo incluye el análisis de su comportamiento tras la recolección, un factor que permite al sector optar por la variedad que se adapte a su capacidad logística.
“En las pruebas de postcosecha realizadas el pasado mes de febrero se observaron diferencias en la capacidad de almacenamiento de las variedades testadas. Mientras que la variedad Legend mantuvo su calidad en condiciones de almacén sin refrigeración con un menor índice de brotación, la tipología Valero mostró una mayor sensibilidad al paso del tiempo en las mismas condiciones”, señala Juan Bautista Relloso, técnico de Cultivos del Departamento de Producción Vegetal de NEIKER.
Ensayos con soja y cereales
El trabajo desarrollado con la cebolla es solo un ejemplo de una estrategia más amplia, que también evalúa la introducción de otras especies. Es el caso de la soja, un cultivo estratégico cuya viabilidad en Euskadi depende del tiempo de cultivo. “Contamos con una ventana de buen tiempo muy corta, por lo que el reto es conseguir que la planta complete su desarrollo rápido y el grano llegue suficientemente seco a la cosecha”, explica Roberto Ruiz de Arcaute.
En el caso de la soja, el centro investiga factores críticos como el ciclo de cultivo, ya que en Euskadi se cuenta con una ventana de tiempo muy corta. El objetivo es asegurar que la planta complete su desarrollo con rapidez para que el grano llegue suficientemente seco a la cosecha, garantizando así la calidad que demandan las empresas elaboradoras.
En paralelo, el centro tecnológico realiza ensayos con cereales de panadería específicos como alternativa al trigo convencional. La disponibilidad de materias primas diferenciales, como la espelta o los cereales antiguos, facilita al sector la elaboración de panes con características especiales que responden a la demanda actual de los consumidores y refuerzan la imagen de marca de las panaderías.
No obstante, para que la transición hacia todas estas nuevas alternativas sea efectiva, es imprescindible garantizar su viabilidad técnica a pie de campo. Por ello, el centro busca que los cultivos puedan gestionarse utilizando la maquinaria que cada profesional tiene en su explotación. El objetivo es que no dependan de trabajos manuales complejos, sino que se adapten por completo a la rutina mecanizada de la parcela.
A través de este enfoque práctico, NEIKER mantiene su labor de transferencia de conocimiento, transformando la investigación en opciones que impulsen la viabilidad y competitividad del sector primario vasco.




