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“La influenza aviar ha perdido su estacionalidad y los casos siguen también en primavera y verano”
13 enero 2026
El virus de la influenza aviar ha cambiado su comportamiento. Lo que antes era una amenaza estacional asociada al frío, ahora se detecta durante todo el año, afectando a nuevas especies y manteniendo en alerta constante al sector. Para comprender el alcance de esta nueva realidad, Marta Barral, investigadora del Departamento de Ciencia Animal de NEIKER, explica la evolución del virus, los riesgos de su salto a mamíferos y, sobre todo, la efectividad de los protocolos que protegen hoy a las granjas de Euskadi.
La influenza aviar se ha convertido en una preocupación recurrente para el sector y la administración. En este contexto, se habla de un “goteo” constante de casos. ¿Cuál es la situación real a día de hoy en Euskadi y a qué tipo de virus nos estamos enfrentando exactamente?
Efectivamente, se ha estado observando ese “goteo” de casos en aves silvestres, siendo la gaviota patiamarilla la especie más afectada. El subtipo que circula actualmente es el H5N1 de alta patogenicidad (H5N1 AP).
No es un virus nuevo, ya que este subtipo se aisló por primera vez en Escocia en 1959 y ha ido evolucionando. Tras causar el primer caso de transmisión a personas en China en los años 90 y expandirse desde Asia en 2005, reemergió en Europa en 2021. Reemergió en 2003-2005 en Asia desde donde se expandió por distintos continentes, llegando también a Europa. Mas recientemente, en 2021 ha reaparecido en Europa una variante del mismo subtipo H5N1 AP, pero de otro calado y con otras características epidemiológicas. Este virus se ha ido expandiendo desde entonces por prácticamente todo el mundo, habiéndose detectado por primera vez en Euskadi en aves silvestres en 2022.
Mencionas que las características han cambiado. ¿A qué se debe que la gripe, que solía ser estacional, ahora se detecte durante todo el año?
Es uno de los cambios principales. Tradicionalmente, los casos de alta patogenicidad se concentraban en las épocas más frías, sobre todo en invierno. Pero desde los brotes de 2021, hemos visto una pérdida de esa estacionalidad: los casos siguen produciéndose en número muy alto también en primavera y verano.
De hecho, en Euskadi detectamos los primeros casos en mayo de 2022, continuamos hasta junio del año siguiente e incluso en 2025 hemos identificado los primeros casos en julio. Creemos que esto puede estar relacionado con cambios en la estructura del virus, ya sea por mutaciones o por recombinaciones con otros subtipos, que le han hecho adquirir características que antes no tenía y que le permiten también infectar a un mayor número de especies.
El virus ha dado el salto a mamíferos silvestres. ¿Qué implica esto para la seguridad de las explotaciones ganaderas?
Para la gestión de las explotaciones ganaderas esto no supone un gran cambio. Las medidas de bioseguridad que deben mantener de forma continua siguen siendo de utilidad, ya que las propias explotaciones son las primeras interesadas en evitar el acceso de carnívoros silvestres a sus terrenos, por razones obvias. En Euskadi, eso sí, mantenemos la vigilancia no solo en aves, sino también en mamíferos silvestres, principalmente carnívoros, pero también jabalíes y mamíferos marinos.
¿Existe riesgo para las personas que trabajan en contacto con estos animales?
El riesgo para la población en general se considera bajo, sin embargo, el riesgo para personal directamente expuesto a animales infectados es entre bajo y moderado, por eso, se recomienda el uso de equipos de protección individual (EPIS) y su adecuada gestión. También es recomendable la vacunación de gripe estacional humana para quienes tengan contacto con aves infectadas. El objetivo es evitar una eventual coinfección con virus de la gripe humana, que pudiera dar lugar a recombinaciones y hacer que el virus H5N1 evolucione más rápido.
Existe un protocolo de actuación coordinado en Euskadi (junto a ELIKA, Diputaciones y Gobierno Vasco). ¿Podrías describirnos qué ocurre exactamente desde que se detecta un ave silvestre muerta o con síntomas sospechosos?
Cuando se detecta un ave sospechosa, se le toman muestras de hisopo cloacal y orofaríngeo que analizamos aquí, en NEIKER. Si el ejemplar resulta positivo, las muestras se remiten al laboratorio de referencia para su confirmación y se procede a la declaración oficial del foco.
En paralelo, se incrementa la vigilancia de forma específica en la zona del hallazgo y, en general, en todo Euskadi, para localizar rápidamente otros posibles casos. Es fundamental retirar del entorno los cadáveres de aves silvestres infectadas para evitar la diseminación del virus. Además, estos casos se ponen en conocimiento del sector para que refuercen las medidas de bioseguridad en sus explotaciones y aumenten la vigilancia ante cualquier sospecha.
El confinamiento de las aves genera preocupación por el bienestar animal. ¿Es posible permitir que salgan al exterior de forma segura?
Sí, existen medidas extraordinarias para autorizar salidas excepcionales cuando hay riesgos para el bienestar animal, siempre bajo condiciones estrictas.
Para ello, la explotación debe delimitar físicamente un área exterior reducida, protegiéndola con telas pajareras o dispositivos que impidan la entrada de aves silvestres, y siempre que se alimente y abreve a las aves en el interior de las instalaciones o se evite el contacto de estas con los alimentos o el agua destinados a las aves de corral. Además, se pueden implementar medidas complementarias disuasorias, como espantapájaros, emisores de sonidos intermitentes o cintas holográficas. También es clave la limpieza previa del área para eliminar cualquier foco de atracción, como charcas o residuos.
Para cerrar, ¿qué mensaje enviaría al sector ante este escenario persistente?
Querría transmitir que, a pesar de las dificultades y del esfuerzo extra que supone la gestión de la influenza aviar en todos los estamentos, los protocolos y las medidas que se están aplicando están funcionando.
Por desgracia, parece probable que la influenza aviar se va a seguir manteniendo en el entorno, circulando en aves silvestres con mayor o menor prevalencia. Por eso, es necesario mantener la colaboración de todos los agentes implicados, desde la administración y laboratorios hasta ganaderos y veterinarios, para asegurar la detección precoz de los posibles casos e impedir su diseminación.




